SOBRE PROVOCACIONES, ROBOS Y ASESINATOS EN MASA


En los meses últimos hemos sido y somos testigos de tres asuntos internacionales bastante sintomáticos:

1) La agresión de Saakashvili en Tsjinvali,
2) La agresión judía en el sector de Gaza, y
3) El sabotaje y los actos de piratería gubernamental e internacional cometidos por Ucrania respecto al suministro de gas natural Rusia-Europa Occidental.

Veamos esas tres situaciones por separado y en su conjunto:

1) Saakashvili
Protegido por las tinieblas de la noche, como se estila en las típicas situaciones en que los malos desean llevar adelante sus más siniestros propósitos, Saakashvili lanza contra una ciudad indefensa todo el poder de su ejército georgiano. Resultado: millares de muertos, cientos de miles de osetios se quedan sin hogar. Si no se hubiera inmiscuído en el conflicto el ejército ruso, que puso en fuga a los asesinos georgianos, Tsjinvali hubiera sido exterminado totalmente, y en estos momentos Saakashvili estaría asesinando osetios en otros lugares de ese país.

2) Los judíos

Con la eterna disculpa del terrorismo palestino, en realidad, sin fundamento válido alguno, en un momento en que el mundo cristiano celebraba la Navidad y el Año Nuevo, Israel lanza sus tropas contra Gaza. Son asesinados y están siendo asesinados millares de palestinos. 
Plomo Derretido. Creo que así llaman los asesinos uniformados el exterminio alevoso, cruel, canallesco y abusivo de niños, mujeres y ancianos en Gaza. Y ese “plomo derretido” no se detendrá mientras Israel no logre sus propósitos: o sea, exterminar totalmente a los palestinos de Gaza, o echarlos de allí, para liquidar el énclave palestino y convertir Gaza en territorio judío.

3) Ucrania y el gas

El gasoducto Rusia-Europa Occidental pasa por Ucrania. Rusia abastece de gas natural prácticamente a toda Europa, y de ese suministro dependen muchos sectores de la industria europea. Además, por ser Europa una zona de crudos inviernos (sobre todo, este año, que la temperatura ha descendido hasta grados nunca vistos), de ese suministro depende también que tengan o no calefacción en sus viviendas los europeos. En otras palabras, el calor en los hogares europeos lo garantiza Rusia.

Rusia abastece también de gas a Ucrania, y por ser la misma una ex aliada, una ex república soviética, hasta diciembre del 2008 recibía el gas a mitad de precio. En comparación con el resto de los países europeos, Ucrania obtenía gracias al gas un enorme beneficio económico, con condiciones ya de por sí excelentes do quiera que sea. Digamos que ese proceder de Rusia hacia Ucrania devenía un recuerdo práctico de tiempos mejores, un recurso de fraternidad sin la más mínima justificación económica, puesto que, mediante contratos que se cumplían a rajatabla, el tránsito del gas ruso por territorio ucraniano era pagado íntegro por los rusos. Ucrania, al revés, cada año se las ingeniaba para no pagar por el gas, de modo que su deuda ante Rusia asciende ya hoy a miles de millones de dólares. Tampoco en el 2008 Ucrania quiso pagar y, más aún, sus gobernantes empezaron a exigir de los rusos condiciones aún más “favorables”: es decir, que éstos en adelante prácticamente les regalaran el gas y que les perdonaran la deuda. Lógico, tales demandas resultan tan absurdas, que Rusia se ve obligada a interrumpir el suministro a Ucrania. Porque no tiene la más mínima gracia eso de producir gratis gas o la cosa que sea para gentes que no sólo jamás cumplen sus compromisos, sino, además, te odian y nunca desperdician la ocasión para hablar mal de ti. A partir de ese momento, Ucrania empieza a actuar como un estafador y un salteador de caminos: sin ocultar para nada sus propósitos, comienza a robar el gas ruso, “desviándolo” hacia sus depósitos del gasoducto Rusia-Europa Occidental. Y Rusia se ve obligada a interrumpir todo el suministro de gas. Europa queda paralizada y entumecida a todos los niveles, gubernamentales incluídos.

Sin hacer demasiado hincapié en los alegatos políticos, hemos descrito aquí tres situaciones del haber internacional. Nos atrevemos a afirmar que sólo una vista muy deficiente puede pasar por alto las semejanzas que existen entre las mismas. El pillaje, el vandalismo, el robo, y en el caso de georgianos y judíos, los asesinatos en masa de gentes inocentes constituyen el leitmotiv. Las tres son, además, absurdas e injustificables desde todo punto de vista, porque digan lo que digan georgianos y judíos, nada ni nadie ha podido ni podrá jamás justificar el asesinato de gentes inocentes e indefensas. Y nada ni nadie podrá justificar el robo alevoso, pese a todo lo que aleguen los ucranianos.

Pero la principal semejanza entre las situaciones que hemos mencionado va mucho más allá. En cada caso se crea la impresión de que cierta férrea voluntad ha pretendido y pretende desestabilizar por completo tres zonas básicas para la economía mundial: Rusia, Europa Occidental y el Oriente Medio. Incluso nos atrevemos aquí a afirmar que Georgia, Israel y Ucrania, con todo el daño que han hecho y con toda la responsabilidad que les incumbe, han sido y son únicamente los títeres visibles de esa voluntad, pues oculto tras los cortinajes, el verdadero inspirador y promotor del pillaje, el robo y el asesinato en masa tiene un solo nombre y una sola dirección: Estados Unidos de Norteamerica. En otras palabras, de nuevo, el tío Sam.

1) En Georgia, precisamente los EE.UU. estuvieron en todo momento respaldando a Saakashvili, azuzándolo y prometiéndole todo tipo de dádivas y supremacías. Y si llegaba el caso, incluso su ayuda militar. Tal “apoyo” fue tan insistente, que el no demasiado normal de Saakashvili en determinado momento llega incluso al absurdo de lanzar en inglés sus comunicados a la nación georgiana.

2) De Israel, ni hablar: sólo los EE.UU. se oponen a la resolución de la ONU que condena la agresión judía contra los palestinos. Y los judíos, pese a que el asesinato en masa ya es una evidencia para la opinión mundial, siguen aseverando a todos los niveles que llevarán hasta el final su operación “Plomo Derretido”. ¿O sea que se detendrán sólo cuando exterminen al último de los palestinos de Gaza? Porque si un pueblo se ve agredido con tanta alevosía, jamás se entrega así como así, y tarde o temprano, absolutamente toda la población empieza a defender activamente la causa de la supervivencia. Eso deberían de saberlo los propios judíos, que en el asunto de la supervivencia ya más de una vez en la historia se encontraron en la situación en que se encuentran hoy los palestinos. Pero, al parecer, los judíos no lo saben o lo han olvidado, y sus ciudadanos y gobernantes siguen repitiendo la cantinela de llevar hasta el final sus absurdos y criminales propósitos. Y el ejército judío sigue asesinando palestinos. 

3) Por último, no menos absurdo resulta el comportamiento de los ucranianos. Desde que, no sin la ayuda norteamericana, fuera impuesta la “revolución anaranjada” en Ucrania, o sea, desde el día en que el actual presidente Yuschenko usurpó el poder, quitándoselo sin miramiento alguno a Yanukovich, que había ganado las elecciones, Ucrania cultivó y atizó a todos los niveles la propaganda antirrusa. Se crean interferencias para que en territorio ucraniano no se vea ni se oiga la TV rusa, dejan de enseñar el ruso en las escuelas, se prohibe el ruso en los lugares públicos, etc. Al mismo tiempo, se le inculca a la población que Rusia es culpable de todas las desgracias de Ucrania. Incluso en las inicitivas plausibles de Rusia los ucranianos ven astucias y malas intenciones. ¿Que Rusia asume la responsabilidad por la deuda exterior de la Unión Soviética? ¡Malo! ¿Acaso esos rusos malintencionados pretenden engañar a alguien, así paguen unilateralmente una deuda que incumbía en realidad a todas las ex repúblicas soviéticas? ¿Que los rusos desean formar con Ucrania alianza económica? ¿Y qué pretenden los muy astutos? ¿Que en el futuro sigamos dependiendo de Moscú? ¡Nosotros, los ucranianos, somos europeos y a la Comunidad Europea debemos pertenecer! ¡Que venga la OTAN!

Y así, hasta el absurdo de pretender un día que los rusos les entregaran gratis el gas y siguieran pagando por el tránsito del mismo hacia Europa Occidental. Sin quererlo, uno se acuerda del descaro de los vaqueros de Hollywood en sus relaciones con los indios. Detrás de tales actitudes, siempre se pasea el fantasma de la guerra. Visible o invisible, el apoyo estadounidense siempre estuvo presente en la “revolución anaranjada”, al igual que en la “revolución de las rosas” de los georgianos. En cuanto al apoyo que EE.UU. Le presta a Israel... tres puntos.

¿Qué persiguen los EE.UU. moviendo de ese modo sus marionetas? Lógico: destruir la emergente economía rusa, derribar el euro y seguir siendo el país que dicta su voluntad en Europa, en el Oriente y en el mundo entero. En otras palabras, mediante intrigas políticas y agresiones militares, quieren subsanar las consecuencias de la crisis financiera que los propios bancos estadounidenses han provocado. Nos atrevemos a pronosticar que, pronto, a la inmensa campaña de provocación internacional contra Rusia y el mundo se sumarán también las ex repúblicas soviéticas del Báltico, donde también se hace sentir ya la influencia estadounidense. No obstante...
No obstante, los políticos, economistas y militares norteamericanos parecen no entender que, por primera vez en la Historia, los métodos belicistas y el vandalismo económico internacional no son aplicables, que tales métodos sólo pueden empeorar la situación de los propios EE.UU. y llevar a todo el mundo a una catástrofe irremediable. Porque una crisis bancaria y una crisis de producción son muy diferentes entre sí, y muy diferentes entre sí deben ser también las medidas a aplicar en cada caso para subsanarlas.

Eugenio Aguilera,
Moscú. 15 de enero del 2009 



Fecha: 2009-01-15

Por: Eugenio Aguilera

Idiomas: Russian language

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