CRISIS DE LA EDUCACION EN CHILE


Manifestaciones contra la LGE en Chile 2008 (Foto: 500x375)El prolongado debate sobre la educación pública en Chile se ha transformado, para el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, en un agudo problema político y social para el que no se divisa solución. Se suceden las paralizaciones de actividades y las masivas manifestaciones de estudiantes y profesores, acompañados por diversos sectores sindicales contra la proyectada Ley General de Educación, que trata actualmente el Senado y la respuesta del gobierno se limita hasta ahora a la aplicación de medidas policiales coercitivas cada vez más duras en defensa del “orden público”. Los manifestantes son sometidos a chorros de agua helada de gran potencia en medio del frío invierno chileno, a gases lacrimógenos que producen graves efectos en la salud, son golpeados, maltratados y detenidos por centenares.

La crisis de la educación en Chile, como tantos otros problemas, es una herencia de la dictadura militar, que liquidó el tradicional sistema de educación pública a cargo del Estado y lo reemplazó por un sistema basado en el mercado. La educación fue convertida en un negocio. Cualquiera persona, tenga o no calificación pedagógica, puede instalar un colegio –del mismo modo como podría instalar una panadería, una verdulería o una tienda comercial de cualquier tipo-, contratar profesores con los sueldos más bajos posibles y vender educación primaria y secundaria, recibiendo un aporte en dinero del Estado por cada alumno que asista a clases en su establecimiento. La meta de los “sostenedores”, como se llama a estos empresarios, no es la calidad de la educación sino obtener la máxima ganancia. En los 18 años transcurridos desde el término de la dictadura, la experiencia ha sido desastrosa: hay sostenedores que inflan las listas de alumnos asistentes a sus escuelas con alumnos imaginarios para recibir el dinero que distribuye el Estado; muchas escuelas, construidas con materiales de mala calidad, se derrumban, sus techo caen sobre los alumnos, se inundan cuando llueve, carecen de servicios higiénicos apropiados, etc. Los antiguos liceos del Estado fueron entregados a las municipalidades que, en muchos casos, carecen de medios económicos suficientes, no pagan oportunamente a los profesores ni reparan los daños de sus construcciones.

Paralelamente se ha producido un enorme florecimiento de los colegios privados de alto costo. Varios de ellos proporcionan una educación de calidad pero con matrículas y pagos mensuales de tales magnitudes que sólo son accesibles para los sectores sociales más ricos de la sociedad.

El resultado es una educación de baja calidad para la inmensa mayoría de los niños y jóvenes y una educación de buen nivel para los hijos de las familias de mayores ingresos. Así se acentúa la desigualdad y se eterniza el abismo entre una minoría pudiente que no supera el 40 por ciento de la población y el 60 por ciento restante. Se acentúan así la desigualdad y la negación de las posibilidades de ascenso social para la mayoría. Aumentan la exclusión y la marginalidad y se acentúan múltiples problemas sociales.

Manifestaciones contra la LGE en Chile 2008 (Foto: 500x316)En 2006 un movimiento originado en los propios estudiantes, que ocuparon pacíficamente cientos de colegios y que contó también con el apoyo de los profesores y en muchos casos de los padres de los niños y jóvenes, la llamada “revolución de los pingüinos”, conmovió al país entero y obligó al gobierno y a los parlamentarios a poner oído atento. Impresionaban el alto grado de organización de los muchachos, su firmeza, su madurez y la claridad con que manifestaban sus críticas a un sistema educacional que no les daba perspectivas de futuro. Se habló mucho entonces de crisis de la educación y quedaron de manifiesto masivamente las graves falencias del sistema establecido.

El gobierno creó entonces una comisión de expertos de gran amplitud que debatió por más de un año los diversos aspectos de la crisis educacional. Finalmente, sus conclusiones debían ser la base de un proyecto de ley general de educación, que vendría a reemplazar la ley dejada en herencia por la dictadura.


Lamentablemente, el gobierno transó con la oposición de derecha tratando de obtener sus votos en el Parlamento y el resultado es el actual proyecto, que no cambia en esencia el sistema anterior e introduce solo cambios formales y secundarios. Este es el proyecto que rechazan los estudiantes, los profesores y el movimiento sindical. La situación es un callejón sin salida para el gobierno, en cuyos partidos, que parecen más preocupados de las próximas elecciones que de los problemas de fondo, se manifiestan diferencias cada vez más profundas en torno de esta y otras materias. No se ve a corto plazo una solución para la crisis de la educación en Chile.

José Miguel Varas
Escritor, periodista, Premio Nacional de Literatura




Fecha: 2008-07-12

Por: José Miguel Varas

Fuente: La Voz de Rusia

Idiomas: Russian language

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