¡NO PASE DE LARGO! ¡NO SEA INDIFERENTE!


¡No pase de largo!Desde todas partes de Chile se oye una llamada de desesperación. Un grito de dolor. Decenas, centenares, quizá miles de llamadas y gritos de dolor y desesperación...
Y una sola palabra nítida, una palabra que para muchos compatriotas nuestros en Chile se ha convertido en la clave de la supervivencia: EXONERADOS.

¿Y cómo continuar estas líneas para que lleguen al alma y al corazón de quienes nos lean? ¿Cómo hacerlas ardientes, iluminadas y elocuentes para que su esencia llegue a la médula, a la conciencia misma de quienes poseen en este momento recursos y poder suficientes para aliviar siquiera un poco tanta desesperación y tanto dolor?

Nada se nos ocurre, como no sea el apelar una vez más al humanitarismo, a ese misterioso y supremo recurso del ser que en determinado momento borra todas las diferencias y malentendidos, y logra llevar adelante las más dificultosas empresas.

Pedimos para los exonerados chilenos buena voluntad, comprensión y una solución real al problema que ellos han venido enfrentando de un modo u otro desde el aciago 11 de septiembre de 1973. Es una deuda de honor, moral y cívica que todo nuestro país tiene hacia quienes tanto han sufrido. ¡Cancelémosla de una vez por todas y del mejor modo posible!

Ese es el primer objetivo a que llaman estas líneas, sin caer por ningún motivo en chapuceras consignas ni en indignas acusaciones.

El segundo objetivo resulta un poco más local e incumbe a todos nuestros compatriotas en Rusia (y quizá, a todos nuestros compatriotas en el exterior). 

Incumbe tanto a quienes están en conocimiento de los pasos prácticos que nuestra Asociación ha emprendido y sigue llevando adelante en el caso Exonerados, cuanto a quienes carecen de ese conocimiento, quizá por haber confundido las épocas y creer todavía que las cosas se pueden arreglar mediante consignas más o menos sonoras.

INTENCIONADAMENTE el sector activo de la Asociación de Chilenos en Rusia desea sacudir esa calma chicha desde la cual muchos paisanos nuestros ven el mundo, y publicar aquí algunos fragmentos de la correspondencia que nos llega desde Chile, de gentes humildes, de compatriotas que, sin que mediara de nuestra parte mayor iniciativa, están viendo en nosotros una esperanza, quizá la única, para que se les haga justicia. Claro, por ser esta una correspondencia muy personal, escrita por gentes de procedencia muy humilde, nos hemos permitido un mínimo de redacción sintáxica de sus textos, y por razones comprensibles, hemos prescindido de nombres y direcciones, y hemos escogido sólo a algunos corresponsales como ejemplos de los pedidos de auxilio que estamos recibiendo. Helos aquí:

1. “Buenas tardes, soy de Lanco... les escribo, con mi niña... que mi Dios los bendiga...yo entregué toda la documentación una, dos, tres veces... yo estoy enfermo, inválido, en cama... tengo una silla de ruedas que me dio la municipalidad... en esos años (en tiempos de Pinochet. E.A.) yo no tenía cómo alimentar a mis hijos pequeños, porque estaba sin trabajo... cuando (conseguía) algunos pesitos, les compraba a mis hijos unos pedacitos de pan... a veces, me los vendían, otras, nada... mis hijos sufrieron mucho... estoy contándole esto a mi niña y lloro, porque recuerdo cómo lo pasamos... mis hermanos también sufrieron mucho... por favor, vean (los casos) de mi gente de mi pueblo, mi caso... mi rut es...”

2. “...conseguí que una amiga les mande un email... yo necesito saber por qué yo no estoy en la lista del bono... yo tengo derecho...(pero) en lo que sale del año me botaron... Por favor, denme su respuesta... se los agradeceré, Lanco, Chile...”

3. Con mucho cariño me dirijo a ustedes... tengo 50 años... mi rut es... chilena... casada... tengo tres hijos ahora ya mayores de edad. Hace años me inscribí y no he sabido nada. Lo mío fue así: en 1973 yo vivía en la población Che Guevara, en la calle... y trabajaba en la fábrica de galletas Rex... Mi hermana mayor pertenecía a las Juventudes y por eso fui detenida por carabineros de una compañía desconocida. Fuimos llevadas a distintos lugares, con rumbo desconocido. Yo fui ultrajada, golpeada y violada reiteradas veces. Después de un tiempo que me tuvieron detenida, me dejaron en el sector rural del Río Viejo, estando yo con mis facultades mentales perturbadas. Una pareja de ancianos me encontró y me cuidó hasta que recuperé un poco la cordura. Pude decir quiénes eran mis padres y dónde vivía...me llevaron al médico, y yo tenía mucho miedo... al día de hoy soy epiléptica por lo que a mí me pasó... tengo miedo de salir, de ver carabineros... espero que vean lo mío... que mi Dios los bendiga...gracias...”

4. “Estimados compañeros en Rusia.
Les hago llegar el e-mail que envié con un grito de ayuda para compatriotas chilenos quienes lo dieron todo por un Chile libre. Y con mucha tristeza puedo decir que estos campesinos tienen razón... a nadie le interesa lo que ocurrió con ellos.”

5. A mi no me acepta el Ministerio del Interior. Por lo siguiente: yo trabajé de cajero bodeguero del asentamiento Manuel Rodriguez de Rucahue, que fue quitado y perseguido por la dictadura militar, oportunidad en que se inició una persecusión política contra todos los trabajadores que éramos simpatizantes de algún partido. El caso mío es el siguiente. Yo trabajé...de bodeguero desde el año 1973 hasta 1978... después fui despedido y perseguido... y hasta (tuve que) esconderme en la montaña para poder sobrevivir, como el resto de todos mis compañeros de trabajo... (ahora) el Ministro del Interior no acepta (reconoce) este Asentamiento de Rucahue... Yo estoy apelando para que tomen en cuenta este asentamiento, donde somos hartos. Pero no nos toman en cuenta. Yo sufrí mucho, perseguido, arrancándome en los cerros con mis hijos, sin comer, con frío. Gracias a Dios me salvé, pero mentalmente tengo miedo a lo que me pasó. Somos personas. Ayúdenme, por favor... la señorita que nos ayuda con el e-mail... a ella también le pasó algo malo y a su familia. Gracias. Los trabajadores del asentamiento en esos años. Rucahue.


Y la verdad es, compatriotas, estéis donde estéis, en Rusia, en cualquier otro lugar del mundo o en Chile mismo, la verdad es, les decíamos, que podríamos seguir aún por mucho rato citando esa correspondencia, y nos resultarían páginas estremecedoras, un aplastante y arduo panorama de la desesperación, algo que podría no haber sido si las buenas intenciones en este mundo realmente derivaran sin escollos hacia las buenas acciones. Y aunque no nos quepa en la mente que haya en este mundo entes capaces de poner trabas a un programa tan humanitario como el de Exonerados, la lamentable verdad es que los hay. A muchos compatriotas nuestros se les priva arbitrariamente de lo que por Ley les corresponde, sin explicaciones ni consideraciones de ninguna índole. Unicamente porque, en la mayoría de los casos, son ellos gentes humildes que no están en condiciones de defender con éxito su causa ante los terribles “leones” de oficina, ante esos maestros del birlibirloque, que han convertido en juego político una causa sagrada.

En lo que nos concierne, para apoyar a nuestros compatriotas en desgracia, hemos dado los siguientes pasos:
1. Contacto con los afectados, comprobación de datos, y
2. Nos hemos dirigido directamente al Ministro del Interior, solicitándole en carta oficial de nuestra Asociación su intervención en el asunto, y entregándole los datos de que disponemos respecto a los probables beneficiaros que, no nos cabe duda, tienen derecho a lo que piden. Y
3. Enviaremos también una carta oficial a la Presidencia.

Y aquí yo, a quien le cupo la difícil misión de escribir estas líneas, todavía encandilado e impresionado por lo que he leído, dejo de ser portavoz de la Asociación, me aparto de todo protocolo y tomo la palabra para hacer una personal declaración:
Dos momentos en lo presentado más arriba me han tocado en lo más íntimo: la frase “Somos personas”, en labios de un compatriota nuestro que otrora tuvo que ocultarse en las montañas con sus hijos pequeños para sobrevivir. Y la frase: “Yo fui violada, ultrajada y golpeada reiteradas veces.”, frase que creo que no necesita de mayores explicaciones.

Por eso y por muchas otras cosas, digo: sea cual sea la reacción que se manifieste ante nuestra intervención en los medios oficiales chilenos, yo, de mis recursos personales que están lejos de ser los de un potentado, le giraré el dinero que pueda a uno de esos compatriotas que han solicitado nuestra ayuda, precisamente al que yo considere que está más necesitado. Y como esa es una personal decisión mía, nadie está obligado a imitarme, aunque yo confío en la generosidad de mis compatriotas en Rusia.

Precisamente por esa fe, comunico aquí que procederé así, y no porque sufra de exhibicionismo. Y además, porque una idea no me deja en paz desde que empezamos a ocuparnos de este problema: esos mensajes los hemos recibido de quienes sobrevivieron. ¿Qué mensaje podrían estarnos enviando o nos envían con su silencio los compatriotas nuestros que no sobrevivieron, esos compatriotas que fueran asesinados por la dictadura, o los que más tarde fallecieron en el abandono y en el olvido a que los condenó la indiferencia del resto de los chilenos?
Respetuosamente.

E. Aguilera




Fecha: 2008-04-04

Por: Eugenio Aguilera

Fuente: Asociación de Chilenos en Rusia

Idiomas: Russian language

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Oscar Plaza