EUROPA HACE CASO OMISO DE LAS SIMPATÍAS PROFASCISTAS EN ESTONIA


El ministro de Justicia de Estonia, Rein Lang, celebró el 4 de julio su cincuentenario en una cervecería de Tartu bajo la sombra de la esvástica fascista. En la invitación al acontecimiento, el cumpleañeros notificó a los visitantes que el centro del programa será el espectáculo “Adolfo” –monólogo de Hitler antes del suicidio con el telón de fondo del símbolo nazi. El führer exhorta a sus partidarios a seguir enarbolando las ideas del Tercer Reich.

Realmente se trata de un caso escandaloso. En la Europa comunitaria eso no se permite a nadie, ni a los particulares. En este caso se trata de un alto cargo del gobierno. Y si bien el propio Lang considera que lo ocurrido es un “asunto privado”, la organización social estonia “Vigilancia nocturna” ya planteó la cuestión de la dimisión urgente del ministro.

No se trata de ningún asunto privado, dado que en Estonia está oficialmente prohibido el uso del símbolo nazi, igual que el símbolo comunista. A pesar de todo, el ministro de Justicia no ve nada de vergonzoso en el símbolo la esvástica nazi. Al mismo tiempo, a los veteranos de la coalición antihitleriana le prohíben llevar en público las órdenes de combate, recibidas por las hazañas en la lucha contra el fascismo.

El escándalo de la celebración del cincuentenario del ministro estonio bajo la sombra de la esvástica está en una misma fila con el proceso de rehabilitación de las personas que combatieron del lado de los hitlerianos durante la II Guerra Mundial. Se trata de los legionarios estonios de las unidades de las Waffen SS. A los legionarios que aún están vivos se les rinden honores y se les crea confortables condiciones sociales, mientras que a los muertos se les levantan monumentos.

Y el monumento al Soldado Libertador del fascismo enTallin ha sido desmantelado y trasladado del centro de la ciudad a otro lugar bajo el pretexto de asegurar el tráfico ininterrumpido. El politólogo ruso Vitali Tretiakov, dice: “En general, cuando destruyen monumentos a los antifascistas, lo hacen comúnmente los fascistas. Habría que llamar a las cosas por su nombre”.

Si llamamos a las cosas por su nombre, debemos decir que en el gobierno de Estonia hay gente que no oculta sus simpatías por los nazistas y su ideología. Y Rein Lang lo confirma rotundamente. Otra cosa diferente es cuánto tiempo aún la Unión Europea seguirá haciendo la vista gorda a las tendencias profascistas en Estonia.



Fecha: 2007-07-07

Fuente: La Voz de Rusia

Idiomas: Russian language

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Oscar Plaza