EL AMOR SIEMPRE VUELVE


Martes 4 de Julio de 2006

Autor: Enrique Ramírez Capello
Fuente: La Nación

Nació en Calle Larga. A los once años su familia se mudó a Playa Ancha, entre vientos susurrantes y roqueríos agrestes. Estudió en el Liceo Eduardo de la Barra. El amor por las letras lo llevó a los clásicos rusos. El tránsito a la militancia en el Partido Comunista fue una pasión irrenunciable. Pronto Marcos Medalla Navarrete recibió una beca para estudiar en la Universidad Patricio Lumumba. La voz imperativa lo matriculó en medicina. Él optó por pedagogía en ruso.

En la vecindad de los bancos lo atraparon los ojos de Victoria. Hollaban las callejuelas de Moscú, leían versos clandestinos, vedados por el régimen soviético. Era 1967: el mundo se fracturaba entre capitalismo y marxismo. Se enamoraron. Las manos asidas se abrieron un año después, con la evocación de besos inaugurales y declaraciones no inhibidas por los idiomas. Él regresó a Chile. Durante dos años se escribieron cartas con perfume de amapolas marchitas y fuego en la prosa. Se reencontraron cuando Marcos volvió a la Lumumba. Nuevos bríos en el amor. Se despidieron el 23 de junio de 1969 en una plaza. Victoria le entregó una misiva: le prometía un encuentro en cualquier lugar del mundo. Marcos le regaló un dibujo: él volaba entre Moscú y Santiago. Pero ambos sabían que era el adiós definitivo. En julio de 1973 ella le escribía -con letra temblorosa- sobre los temores de un golpe de estado en Chile.

Dos meses después se quebrajaba la democracia. Marcos ya amaba a otra. La policía quemó sus libros en ruso, fotografías, recuerdos. Y lo apresó. Los carabineros simulaban fusilamientos. Llevaron a todos los capturados en un bus. A él lo bajaron. Los otros fueron llevados al mar, para siempre. Soportó la tortura y recuperó la libertad. En noviembre se casó con María. No obstante, Victoria jamás se desdibujó. Permaneció en fotografías enterradas en el patio de la casa de Chorrillos. Y en su corazón. Tuvo cuatro hijos, a los que ama. En 1989 emigraron a Canadá. Poco después se acabó la dictadura militar. Y el muro de Berlín cayó con el comunismo.

Marcos reasomaba con sus cartas. Sólo desistió en 1995. Hasta el 10 de junio de 2006, once años después de la última correspondencia y casi 37 desde el beso de adiós. Ese día recibió una llamada de Svetlana, niña que emigró de Rusia. Ella había escrito a un programa de televisión que en su país de origen busca a seres queridos. Nada supo de su padre. En cambio, una solicitud: en la TV recibieron una carta de Victoria. Rastreaba a Marcos: según un sitio de Internet él vivía en Toronto, la ciudad de residencia de la chica.

Marcos Medalla 37 años después

Hablaron en clave. Él creía que era una broma desagradable. Como los días en que los espiaba la KGB. Marcos -separado desde hace años- reconstruyó sus sentimientos. Los de hace 40 años. Victoria -de la que siempre habló a sus cuatro hijos- reaparecía. Y lo buscaba. La semana pasada se cumplieron 37 años del adiós en una plaza. Y Marcos emprendió vuelo a Moscú, a reencontrarse con su Victoria.


Marcos Medalla 
 




Fecha: 2006-06-04

Por: Enrique Ramírez Capello

Fuente: La Nación

Idiomas: Russian language

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Oscar Plaza