EL DIARIO DE AGUSTIN - Documental - Video

Abierto desafío al gran tabú chileno

El Diario de Agustín - DocumentalCasi un millar de espectadores repletó el salón Fresno de la Universidad Católica para ver un documental sobre la participación en dictadura del periódico más grande e influyente del país: El Mercurio.

Se estrenaba un documental sobre cómo el diario más antiguo e influyente de Chile había ejercido el periodismo en dictadura, pero en el amplio salón Fresno de la Universidad Católica, que acogía a casi mil personas -cineastas, actores, académicos, embajadores, estudiantes, la ministra de Cultura y otros asistentes- no abundaban las grabadoras, las cámaras ni los focos. Se profundizaba en un pilar poco difundido de la historia política del país, pero escaseaban los políticos (se vio a uno solo).

El estreno de “El diario de Agustín”, de Ignacio Agüero y Fernando Villagrán, resultó, en cambio, una suerte de catarsis colectiva más bien anónima contra el tabú que ha condicionado a la prensa, la política y la sociedad chilenas particularmente durante los últimos 40 años: el poderío y la inmunidad del “árbitro que define qué y quién existen en Chile”, como cita el boletín oficial; el diario El Mercurio.

La noche del lunes 3 ofreció una gran coincidencia y varias paradojas. En el mismo edificio en cuyo frontis fue extendido, hace 41 años, un enorme lienzo (imagen) que decía “Chileno: El Mercurio miente” –la Casa Central de la UC, en la Alameda-, se realizó la inauguración del 12° Festival Internacional de Documentales de Santiago, Fidocs 2008.


Auspicia, pero no difunde

Las contradicciones continuaron con la ceremonia misma. La presentadora fue Mónica Rincón, periodista de Televisión Nacional, uno de los auspiciadores del certamen. La paradoja fue que TVN, “el canal de Chile”, mantiene bajo veto una veintena de películas y documentales que revisan críticamente la historia reciente del país, y al menos en su noticiario de medianoche no informó sobre la inauguración. Lo subrayó en su discurso el realizador Cristián Leighton, al afirmar que “paradojalmente, TVN se ha dedicado a obstaculizar la mirada del documentalista”.

Poco antes, el director de Fidocs, Gonzalo Maza, había declarado que “el documental llega donde el periodismo no se atreve a llegar”.

Ante tales alusiones, la periodista presentadora sólo pudo insinuar que “hay que tener pantalones para estar aquí, en mi lugar”. Pero tenía escaso apoyo. Cubriendo el evento se observaba a simple vista a Vía X, canal de TV Cable, y el semanario The Clinic (además de este blog, “Voz del Sur”). De la televisión abierta se podía ver, como público, a Alberto Luengo, productor de “Tolerancia Cero” de Chilevisión, y Gloria Laso, de LivTV. Para sentenciar el tema, el director del documental, Ignacio Agüero, agradeció especialmente “a todos aquellos periodistas que escribieron artículos (sobre la obra) que no fueron publicados por sus medios”.

La ministra de Cultura, Paulina Urrutia, tampoco conquistó la simpatía del público, no obstante su anuncio de nuevos fondos para el sector y la habilitación de centros culturales en una serie de comunas.

El presidente del Festival, el cineasta Patricio Guzmán (“La batalla de Chile”), envió un saludo desde el norte del país, donde se encuentra filmando su próxima película.


El documental

Pasadas las 21 horas comenzó “El diario de Agustín”, basado en una investigación para tesis de seis estudiantes de periodismo de la Universidad de Chile –ahora titulados- tanto sobre Agustín Edwards Eastman, director y propietario de El Mercurio, como el ejercicio periodístico de ese medio. El equipo estuvo conformado por la profesora Claudia Lagos y los entonces alumnos Paulette Dougnac, Elizabeth Harries, Raúl Rodríguez, Claudio Salinas, Hans Stange y María José Vilches.

El trabajo, con fondos del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y otros auspiciadores, contiene numerosos testimonios, incluyendo periodistas del diario, y está dividido en siete partes o capítulos.

En “El Mercurio miente” recuerda el movimiento estudiantil surgido en la Universidad Católica en 1967 y el polémico cartel desplegado en el frontis de la Casa Central. Enseguida expone sobre la ayuda financiera extranjera al periódico para obstruir al gobierno de Salvador Allende; los montajes informativos sobre 119 detenidos “que se mataron entre ellos” y el asesinato de Marta Ugarte, así como la inculpación de dos personas inocentes después de los incidentes en el Parque O”Higgins durante la visita del Papa Juan Pablo II, que derivó en una querella en la cual Edwards fue sometido a proceso.

En “Un guía para la sociedad” aborda el sentido egocentrista de la política y la estrategia mercuriales respecto de la importancia del periódico en la historia y el destino del país. En el epílogo, recuerda que el Colegio de Periodistas de Chile pidió perdón hace algunos meses por las faltas a la ética cometidas por algunos de sus miembros en casos de violaciones de derechos humanos, ante lo cual concluye que El Mercurio sigue guardando silencio.

Durante la exhibición, además de tímidos silbidos y un largo aplauso final, hubo exclamaciones de asombro y estupor. Como cuando el ex director del diario, Arturo Fontaine, interrumpe abruptamente la entrevista que le hacían los periodistas investigadores quejándose de su contenido político y se retira de la sala. O, sobre todo, cuando el periodista Alvaro Puga (“Alexis”) afirma impasiblemente que 600 muertos “no tienen importancia en la historia del país” y que matar comunistas era una “necesidad biológica”.

Agustín Edwards se negó, a través de sus asesores, según revela la película, a dar su versión a los autores. Sólo responde en un extracto de una entrevista que le realizara la periodista Cecilia Serrano –entonces en TVN- después del secuestro de su hijo Cristián (1991), en la cual, a la pregunta de qué mensaje enviaría a los familiares de detenidos desaparecidos tras haber experimentado un dolor similar, contesta: “Tener fe”.


La réplica

Al día siguiente (martes 4), El Mercurio publicó en su página A-8, a continuación de la sección Vida Social, una información secundaria, a tres columnas, sobre el estreno de la obra. La define como un “documental político” que interpreta con fines contrarios al periódico algunos textos periodísticos, reafirmando la idea que sólo se atuvo a las fuertes restricciones políticas e informativas impuestas por el gobierno militar.


Itinerario

“El diario de Agustín” será exhibido nuevamente este sábado 8, a las 21 horas, en el Centro Cultural Alameda y el domingo 9, a las 16 horas, en la Cineteca Nacional (Centro Cultural Palacio de La Moneda).

En diciembre próximo será publicado un libro con la tesis de los investigadores y a partir de enero de 2009 el documental estará en diversas salas de cine de Santiago, Viña del Mar y Concepción, además de las distintas universidades del país, informaron ayer sus autores. También está prevista la edición de un DVD.

En cuanto a su posible transmisión por Televisión Nacional de Chile, Ignacio Agüero dijo que se aproxima un interesante debate en el directorio de ese canal, ya que algunos de sus miembros serían partidarios de difundirlo.


Julio Frank S


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