¿REPARACION O NUEVA EXONERACION?

¿Reparación o nueva exoneración?

 
Víctimas de la Dictadura de Pinochet Bueno, en estas líneas sólo tendríamos que escribir repetidas veces “Ley 20.134”. Digamos casi tantas veces cuantas caigan en una sola página o en un legajo de quinientas, dejando en ambos casos espacio para anotar luego: “Un desastre”. Y eso sería todo, porque no tenemos tiempo ni ganas de analizar lo que, sin duda alguna, puede ser calificado de esa manera. En primer lugar, porque se crea la impresión de que ciertos medios oficiales chilenos experimentan un extraño placer de anunciar bondades y bonanzas extraordinarias, clasificarlas con cifras enormes y sumamente serias, catalogarlas incluso de Ley, para después empezar a darle largas a todo lo que se oculta detrás de esas cifras. Y en segundo lugar, porque hasta un circo resulta malo si el señor Corales lo único que hace es anunciar desde el principio hasta el final la aparición del payaso Cañita, como único número del espectáculo, y el muy payaso no aparece y ni siquiera existe en realidad, como no sea en la cartelera. Y el espectáculo deviene burla siniestra, si el señor Corales, disfrazado de funcionario chileno, se vuelve hacia un sector de la galería, entre redoblar de tambores y platillos, y anuncia: 

-¡Señoras y señores, abuelitas y abuelitos, niñitas y niñitos, con ustedes, el formidable e incomparable Cañita!
Para después volverse hacia otro sector, que también pagó por la entrada (¡y vaya si pagó!) y anunciarle despiadadamente al respetable público que jamás verán al tal payaso, y que nadie insista, porque al entrar al circo lo que pagaron los de ese sector no les basta ahora ni para estar presentes en la carpa.

Creo (¡no, no creo!), digo, confusamente he llegado a comprender, que el quid de la Ley 20.134 gira en torno a dos conceptos bastante nebulosos para la mayoría de los chilenos: “Exoneración” y “Bono”. Y son nebulosos, no porque encierren un sentido tan difícil de comprender en el idioma de Cervantes y también nuestro, sino sólo porque ciertos “lingüistas” o bromistas chilenos últimamente se han empeñado en tergiversar ese sentido hasta dejarlo irreconocible, transformando incluso las bases mismas del castellano.
Veamos el Diccionario de Uso del Español, de María Moliner:

EXONERACION: acción de quitar a alguien un empleo, una dignidad, una condecoración o un honor.
BONO:(del fr. “bon”) 1. “Vale”, papeleta, tarjeta, etc. canjeable por un artículo. Particularmente las que se dan como limosna. 2. Bono del Tesoro: cierto título de la deuda pública.

Respecto a la “exoneración” que nos interesa y que creo que se contempla en la Ley 20.134 resulta bastante fácil definirse: es o fue un “exonerado” quien se quedó cesante. Si al asunto le sumamos el calificativo “político”, nos resulta que el pobre cesante fue expulsado de su trabajo precisamente por motivos políticos. Y si también fijamos el período en que se efectuó tan “draculesca” exoneración, como suponemos que se estipula en la enorme Ley 20.134, no hay vuelta que darle: TODOS los ciudadanos chilenos expulsados de su trabajo en ese período por motivos políticos, deberían ser considerados como EXONERADOS, sin excepciones de ninguna clase. De ahí a que recibieran el BONO, la papeleta, la tarjeta, el timbrazo, etc. canjeable por un poco de dinero habría apenas un paso. ¡Y asunto concluido!

Seguimos suponiendo que la Ley 20.134 debe de haber sido redactada en términos que no se diferencian excesivamente de los propuestos por María Moliner.
Suponemos, también, que el BONO NO se da como LIMOSNA, porque no está bien eso de que un Estado convierta en mendigantes a sus ciudadanos.
Suponemos aún (¡y nos sonrojamos por tanta ingenuidad nuestra!) que en el caso de los exonerados chilenos que sufrieron la injusticia estatal, representada en su época por la dictadura pinochetista, en ese caso, insistimos, suponemos que presenciamos una REPARACION por daños y perjuicios y una REIVINDICACION que el actual gobierno chileno les otorga a los ciudadanos perjudicados por Pinochet.

Sin embargo, parece ser que María Moliner, nosotros y hasta la letra misma de la Ley 20.134 andamos equivocados en el uso del español, o castellano. Porque instancias superiores, es decir los funcionarios encargados de dar cumplimiento a esa Ley, tienen su propio y categórico modo de ver y calificar las cosas. Según ellos, dos exonerados que llenan iguales requisitos imprescindibles para recibir el Bono, pueden no ser iguales en sus derechos. A uno puede adjudicársele el Bono, al otro, no.

Exonerados, los humillados del 2008De ese modo, se está creando un precedente bastante lamentable y absolutamente incongruente: a muchos de quienes en su época fueron convertidos en exonerados políticos, Pinochet les quitó el trabajo. Hoy, treinta y cinco años después, los funcionarios chilenos, so amenaza de darles o no darles la limosna, les quieren quitar a los exonerados hasta la DIGNIDAD, y si es posible, incluso el HONOR.

¡El fantástico e insistente proceso de exoneración política continúa con éxito, señoras y señores!

Pero...señor Corales, ¿a quién pretende, usted, engañar? El Bono (¡puf, digo, el payaso!) existe sólo en la cartelera, ¡y basta ya de vociferar con tanta entusiasta y solemne dignidad que todos podrán verlo un día!

¿Sabe? Su lamentable espectáculo nada tiene de divertido, y su circo... no vale ni una chaucha.
 
Lope de Aguirre.


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