La discusión sobre el derecho a sufragio de los chilenos en el exterior

que sostienen la Concertación, el Gobierno, Renovación Nacional y el Partido Comunista


A modo de Introducción

En términos generales es loable que los partidos políticos se preocupen por
los derechos e intereses de los compatriotas que por diversas razones
residen fuera del país. Sin embargo, como durante tanto tiempo se ha
mantenido una relación de desconfianza y un diálogo monopolizado por sólo un
sector de la clase política, se ha creído y hecho creer que la comunidad
chilena está sujeta a ese sector, al cual estaría electoralmente cautiva.

Nada más falso que ello, aunque esta versión sea promovida por quienes creen
mantener el control de la comunidad exterior y proceden con prácticas
clientelistas y populistas sin éxito hacia esta población, lo que denota la
ignorancia con que perciben la realidad de la misma.

Esta ignorancia se ha hecho común en el medio político nacional, sumado a
la ausencia de una instancia donde se manifieste una relación de diálogo
regular y permanente entre la comunidad exterior y organismos del Estado,
partidos políticos y de la sociedad civil. Responsabilidad compartida por
todos los sectores políticos del país a quienes les corresponde una carga
mayor por sus funciones de conducción y que no han desplegado esfuerzos en
iniciativas de relacionarse con la comunidad chilena exterior.

En general, los dirigentes políticos se niegan a participar en eventos en el
exterior a los que son invitados por la comunidad chilena, sólo acompañan a
los presidentes en sus visitas oficiales, no otorgan audiencias a las
delegaciones que los visitan en Santiago, pese a solicitarlas con
anterioridad, no responden cuando se intenta comunicarse con ellos. Esta
descortesía la cometen de derecha a izquierda y tanto en instancias de
gobierno, como en el parlamento y partidos políticos.

Esta situación de incomunicación durante años ha construido en el imaginario
social, miedos, mitos y confusiones que entorpecen el conocimiento y
obstaculizan la búsqueda de respuestas que satisfagan las inquietudes,
intereses y derechos ciudadanos de la comunidad chilena exterior. Tarea que
a juicio de FEDACh deberían abocarse todos los sectores políticos y sociales
con sentido de país, en pos de una política de Estado hacia esta población
chilena.

A modo de ejemplo comentaremos dos de aquellas ficciones más frecuentes.

1.- Los partidos políticos chilenos no tienen un funcionamiento regular en
la comunidad chilena exterior.


Incluso, aquellos sectores o tendencias que intentan realizar alguna
actividad política en el exterior, tienen serias dificultades de
representatividad al no ser reconocidos por sus directivas partidarias en
Santiago. No les dan participación en las elecciones internas y cuando
viajan a Chile, a menudo, son tratados generalmente como “extranjeros”.

2.- Los gobiernos de la Concertación desde Aylwin a Bachelet no han
desarrollado políticas favorables a los chilenos residentes en el exterior.



Que un embajador invite a un par de recepciones al año, que DIRAC realice
una gira del BAFONA, o que el INE haya efectuado, con nosotros, el Registro
de Chilenos en el Exterior y que DICOEX (Dirección para la Comunidad Chilena
Exterior) financie algunos viajes de adultos mayores a Chile, organice un
campeonato mundial de cueca, envíe un bus “informativo” a algunas ciudades
extranjeras fronterizas, organice federaciones copulares en el exterior,
subsidie algunos emprendimientos, convoque a residentes “exitosos” o
“talentosos” del exterior, no significa que el gobierno tenga una política
de Estado hacia la comunidad chilena residente fuera del país.

Por el contrario, la Concertación ha carecido de una política coherente
hacia la comunidad chilena en el exterior. En lo social, no hay pensiones
para adultos mayores que carecen de previsión, o planes de ayuda social para
compatriotas enfermos o indigentes; en lo cultural, no hay homologación de
títulos universitarios o profesionales, ni planes de actividades artísticas,
académicas y culturales; en derechos ciudadanos, no hay un plan de gestión
de nacionalidad de nuestros hijos nacidos en el exterior, a los cuales se
les impuso constitucionalmente un año de avencidamiento para ser ciudadanos,
o sea, se les niega el derecho a voto antes de que se legisle sobre este
derecho, tema central en este escrito; y en derechos humanos, los programas
de exiliados, retornados, exonerados, presos y torturados políticos han sido
lamentables.

Pero, lo más criticable al gobierno y sus agentes, es su incapacidad para
crear un espacio de diálogo amplio, pluralista, cívico, ciudadano, regular y
orgánico con la comunidad chilena exterior.


Por el contrario, han constituido reuniones selectivas y sectarias, que son
en definitiva improductivas. Debe estar en conocimiento de la clase
política, que los encuentros de los presidentes en sus visitas al exterior
con la colectividad, son organizados por los funcionarios diplomáticos de
turno, quienes digitan a los residentes invitados sin ningún criterio de
representatividad social.

Hacemos este comentario previo, para explicar el desconocimiento que se
tiene en el país de lo que acontece en la comunidad chilena exterior, que en
nuestro caso particular de Argentina, tenemos más recepción de nuestras
inquietudes sociales, culturales, políticas, de derechos ciudadanos y
derechos humanos, por parte de autoridades estatales argentinas, que de
nuestras propias autoridades estatales chilenas.

Con estos considerandos, y con el afán de consensuar un proyecto de ley
sobre el sufragio en el exterior de Chile, entregamos nuestra opinión acerca
del proyecto de los diputados de Renovación Nacional y el proyecto del
Gobierno y la Concertación que se tramita en la Cámara de Diputados.

1.- Hablamos de sufragio en el exterior de Chile porque en nuestro concepto
ya hay chilenos y chilenas que votan en el exterior o fuera de los límites
naturales o geográficos tradicionales del país y que se encuentran dentro de
las normas de las leyes sobre votaciones e inscripciones electorales
vigentes. Nos referimos a los electores que residen en la Isla de Pascua y
el Archipiélago de Juan Fernández, que como comunas están circunscriptas al
13º distrito electoral, junto a la comuna de Valparaíso, correspondiéndoles
elegir a 2 diputados y, como Circunscripción Senatorial 6ª, constituida
por los distritos Nºs. 13, 14 y 15 de la V Región – Valparaíso, les
corresponde elegir a 2 senadores.

E igualmente, la población electoral, residente transitoriamente en la
Antártica Chilena, que junto a las comunas de Natales, Torres del Paine,
Punta Arenas, Río Verde, Laguna Blanca, San Gregorio, Porvenir, Primavera,
Timaukel y Navarino, constituyen el 60º distrito electoral,
correspondiéndoles elegir a 2 diputados y, como Circunscripción Senatorial
19º, constituida por la XII Región – Magallanes, les corresponde elegir a 2
senadores.

Visto el planisferio desde el punto de vista de Chile y considerándolo como
eje central, esos lugares – y su población naturalmente - se encuentran más
alejados del país, que los chilenos residentes en Mendoza, Mar del Plata,
Bahía Blanca, Neuquén, Bariloche, Río Gallegos, por citar algunas ciudades
argentinas, donde la población chilena residente es varias veces superior a
aquellos lugares situados fuera de Chile continental.

La misma perspectiva es válida para otras ciudades de Sudamérica y resto del
mundo, donde residen importantes poblaciones chilenas situadas más cerca de
Chile continental, que la Isla de Pascua, el Archipiélago de Juan Fernández
y la Antártica Chilena, siendo este último territorio de otro continente.

Por lo tanto, si esos chilenos residentes en las denominadas Zonas Extremas
- fuera del territorio o de Chile continental - son considerados como
tales, con sus plenos derechos, no se puede discriminar a la población
chilena residente en el resto del mundo (858.000 habitantes, población
equivalente a la IX Región – La Araucanía) de sus derechos ciudadanos.

2.- A los compatriotas de las Zonas Extremas, nadie les cuestiona sus
derechos ciudadanos por estar lejos de las urbes sociales y políticas; o
critican por contar con información parcial o fragmentada de la realidad
chilena; o ponen en duda su chilenidad por no haber nacido, no haber pisado
jamás en su vida el Chile continental, o medir la frecuencia con que visitan
el continente. Por el contrario, compartimos un criterio de amplitud
ciudadana con nuestros compatriotas residentes en las Zonas Extremas,
consideradas así, no sólo por su lejanía de Chile continental, sino por su
ubicación e importancia estratégica.

3.- Igualmente, la población chilena residente en el exterior es producto de
un fenómeno social migratorio heterogéneo, cuyas causas de emigración son
diversas: políticas, económicas, familiares, académicas, empresariales,
laborales, deportivas, artísticas, etcétera.

El Registro de Chilenos en el Exterior, realizado por la Cancillería y el
Instituto Nacional de Estadística, entre 2003 y 2004, constató la presencia
de 858.000 chilenos y chilenas residiendo en el resto del mundo y que son
excluidos de la población de 15.117.000 chilenos, registrados en el Censo
Nacional de 2002. Si dichas cifras se sumaran, la población chilena global,
ascendería a 15.974.000, casi 16 millones de chilenas y chilenos. Hay
entonces un 5,4 % de población chilena global que es discriminada de su
existencia.

4.- Esta acción discriminatoria y excluyente del Estado Chileno, prescinde
de esta población, que no le demanda trabajo, educación, vivienda, salud y
seguridad social, aportando con ello a la economía del país, un ahorro en
esos rubros, equivalente al presupuesto de la IX Región – La Araucanía, y
transmite al mismo tiempo, la difusión internacional de Chile en sus países
de residencia, contribuyendo a los ingresos en: turismo, comercio exterior,
convenios bilaterales, conocimiento científico, tecnológico, artístico y
cultural. Una variable o factor de crecimiento importante en el modelo
económico vigente.

5.- En medio de esta creciente internacionalización de mercados, de
capitales, de tecnología e incluso de prácticas culturales, es inadmisible
pretender confinar los derechos ciudadanos a escalas nacionales ignorando
las nuevas condiciones de movilidad que afectan a grandes contingentes
humanos. Nuestro país debe aprovechar la oportunidad de explorar el camino
del acercamiento y la integración regional con audacia. Es decir, como un
modo coherente de integrarse al mundo globalizado en condiciones armónicas,
que no impliquen la anulación o menoscabo de las diversas identidades
culturales, en miras al bienestar de las minorías que lo conforman.

Lo normal es que el país acepte y tolere el arraigo de chilenos en el
exterior. Porque la práctica nos ha enseñado que la Patria es algo más que
una bandera, es algo más que un recuerdo episódico, es algo más que una
nostalgia o un conjunto de canciones entonadas llenas de pasión. Chile en el
mundo, la Patria se extiende por la sangre, donde hay sangre chilena, está
Chile. Ese no es el principio jurídico institucional que nos ha ordenado,
pero debe ser el principio de Patria en el que todos nosotros debemos
movernos.

Observaciones a los proyectos de ley que tratan las normativas para el
sufragio de los chilenos residentes en el extranjero


1.- Sobre la moción (Boletín Nº 3936-06) presentada por la Diputada Isabel
Allende y otros diputados del Partido Socialista, en julio de 2005 y
modificada por la Indicación Sustitutiva (Mensaje Nº 249-354) enviada por la
Presidenta Michelle Bachelet, el 31 de agosto de 2006 y que se trata en la
Cámara de Diputados en primer trámite legislativo.


En su origen el proyecto de la Diputada Allende proponía lo siguiente sobre
el tipo de elecciones a participar por los chilenos residentes en el
exterior:

“Artículo 182.- Los chilenos que residan en forma permanente en el
extranjero y cumplan con los requisitos estipulados por la ley para ser
ciudadanos, podrán ejercer el derecho a sufragio en las elecciones para
Presidente de la República, Senadores y Diputados, Alcalde y Concejales
,
pudiendo votar, además en los plebiscitos estipulados por la Constitución.”

La Indicación Sustitutiva del Gobierno modificó el proyecto y limitó el
ejercicio del sufragio únicamente para el caso de las elecciones de
Presidente de la República y fue aprobado en la Comisión de Derechos
Humanos, Nacionalidad y Ciudadanía de la Cámara de Diputados con 4 votos a
favor y 2 en contra, el 4 de octubre de 2006:

“Artículo 179.- Procederá realizar votaciones en el extranjero cuando
corresponda elegir Presidente de la República y en los casos de los
plebiscitos regulados en el Capítulo XV de la Constitución Política de la
República.”

En carta enviada por FEDACh, el 30 de octubre pasado, a los diputados
integrantes de la Comisiones de Constitución, Legislación y Justicia y de
Derechos Humanos, Nacionalidad y Ciudadanía, se les consultaba sobre esta
modificación del proyecto original de la Diputada Allende, ya que el
Gobierno de Ricardo Lagos presentó una Indicación Sustitutiva (Nº 177-342),
semejante a la presentada por el Gobierno de Bachelet, a un proyecto de la
misma naturaleza al H. Senado, en agosto de 2000, y que fuera rechazado
reiteradamente en diversas instancias por inconstitucional, ya que “es
considerado discriminatorio al limitar la expresión de sufragio para los
residentes en el extranjero sólo respecto de las elecciones presidenciales,
creando un problema de constitucionalidad evidente, porque se establecería
una manifiesta desigualdad jurídica entre chilenos que votan en el
extranjero y los que sufragan en el país”. (Boletín Nº 268-07, Oficio Nº
148)

Destacados constitucionalistas que fueron invitados por el H. Senado a
opinar sobre el tratamiento del proyecto de ley, fueron unánimes en criticar
este aspecto que comentamos y entregaron sus razones para declarar la
indicación como inconstitucional.

“...Restringir la habilitación de chilenos en el extranjero para ejercer el
derecho a sufragio en elecciones presidenciales y plebiscitos es
contradictorio con el principio de igualdad general (material y formal), con
la proyección política de dicho principio, y configura una discriminación
arbitraria”. “Limitar la expresión de sufragio para los residentes en el
extranjero sólo respecto de las elecciones presidenciales, crea un problema
de constitucionalidad evidente, porque se establecería una manifiesta
desigualdad jurídica entre chilenos que votan en el extranjero y los que
sufraguen en el país.” (Francisco Zúñiga Urbina)

“La Constitución no exige residencia en el país para ejercer los derechos
políticos, por lo tanto no tiene como límite o requisito residir en el
territorio nacional.” “El proyecto no entrega igual poder de decisión
política a los ciudadanos, al excluir a los que viven fuera del país de las
elecciones parlamentarias. Se instituye una diferencia en el ejercicio de
los derechos cívicos, al excluir a los ciudadanos chilenos que residen en el
exterior, sufragar en elecciones parlamentarias y municipales, generaría una
situación de discriminación.” (Humberto Nogueira Alcalá)

“La ciudadanía es un status inherente a la nacionalidad y no al lugar de
residencia.” “Lo que resulta lesivo a la igualdad es la actual situación,
que impide a una persona que ostenta la misma condición de ciudadano que
otra, ejercer el derecho a sufragio por la sola circunstancia de residir
fuera del territorio nacional”. Respalda este raciocinio en que “…los
derechos fundamentales, como es la igualdad ante la ley, constituyen
mandatos o directrices para el Estado con el fin de que éste procure
maximizar su valor respecto de los ciudadanos.” (Carlos Peña)

“El asunto previo a discutir y resolver, son las causas de pérdida de
nacionalidad. Una vez conocido el número de ciudadanos chilenos en el
exterior, se puede reconocer a ellos el pleno ejercicio del derecho a
sufragio”. (Arturo Fermandois)

“Deberían votar en todas las elecciones, la ciudadanía no exige la
residencia en el territorio nacional” (José Luis Cea)

“Deben votar en todas las elecciones, o tú les das el voto para todas las
elecciones o les prohíbes votar” (Francisco Cumplido)

La reflexión que hacemos y que no ha tenido respuesta de parte del Gobierno
y de los diputados de la Comisiones señaladas es ¿por qué el Gobierno y el
Parlamento, insisten en una propuesta que limita el derecho a sufragio de
los chilenos residentes en el exterior, arriesgando que en alguna instancia
del trámite legislativo, el proyecto sea objetado por inconstitucional o
incluso teniendo votación favorable en ambas cámaras, sea rechazado por el
Tribunal Constitucional?

El Gobierno y la Concertación argumentan que actúan de esta manera para
satisfacer las apreciaciones de la Oposición. Sobre este aspecto, Renovación
Nacional, coincide con el Gobierno de la Concertación y le plantea que
presente una reforma constitucional que mantenga firme el criterio de
restringir el voto exterior únicamente para las elecciones presidenciales.

2.- La propuesta de Renovación Nacional (Boletín Nº 4587-07) presentada a la Cámara de Diputados, es una Reforma Constitucional que modifica el artículo 15º de la Constitución Política.

Textualmente dice:

Agrégase el siguiente inciso tercero nuevo al artículo 15º:

“Los ciudadanos chilenos que se encuentren o residan en el extranjero podrán
ejercer su derecho a sufragio en las elecciones de Presidente de la
República
, en la forma y cumpliendo los requisitos que establezca la ley
orgánica constitucional de votaciones populares y escrutinios.”

Como se aprecia, existe plena coincidencia entre el Partido Renovación
Nacional y el Gobierno de la Concertación sobre limitar el voto de los
chilenos en el exterior exclusivamente para las elecciones presidenciales.

3.- Pero Renovación Nacional también tiene un anteproyecto de ley con el
objetivo de regular el derecho a voto de los chilenos en el extranjero
, con
bastantes coincidencias con el proyecto presentado por el Gobierno y los
Diputados de la Concertación. Pero al igual que éste, adolece de los mismos
errores y sujeto a las críticas que aquí se han señalado.

Coincidiendo con el Artículo 179º del proyecto de ley del Gobierno, en
trámite en la Cámara de Diputados que señaláramos al comienzo de este
comentario, Renovación Nacional propone lo siguiente:

“Título XI.- Del voto de los chilenos en el extranjero”

“Artículo 182º.- Los chilenos que se encuentren o residan en el extranjero
podrán ejercer su derecho a sufragio en las elecciones de Presidente de la
República
, en la forma y cumpliendo los requisitos que se establecen en este
Título.”

No vamos a insistir con las críticas de inconstitucionalidad de las
propuestas tanto del Gobierno de la Concertación como de Renovación Nacional
sobre las restricciones a la soberanía de los chilenos residentes en el
exterior. Nos remitimos sólo a recordar el Artículo 5º de la Constitución
Política:

“La soberanía reside esencialmente en la Nación. Su ejercicio se realiza por
el pueblo a través del plebiscito y de elecciones periódicas y, también, por
las autoridades que esta Constitución establece. Ningún sector del pueblo ni
individuo alguno puede atribuirse su ejercicio.

El ejercicio de la soberanía reconoce como limitación el respeto a los
derechos esenciales que emana de la naturaleza humana. Es deber de los
órganos del Estado respetar y promover tales derechos, garantizados por esta
Constitución, así como por los tratados internacionales ratificados por
Chile y que se encuentren vigentes.”

La inconstitucionalidad de las propuestas señaladas surge de la evidente
contradicción con el Artículo 1º de la Constitución, que dice:

“Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos.”

“Es deber del Estado (…) promover la integración armónica de todos los
sectores de la Nación y asegurar el derecho a participar con igualdad de
oportunidades en la vida nacional.”

Y el artículo 19º.- “La Constitución asegura a todas las personas:”

“2º.- La igualdad ante la ley. En Chile no hay, persona ni grupo
privilegiados. En Chile no hay esclavos y el que pise su territorio queda
libre. Hombres y mujeres son iguales ante la ley.

Ni la ley ni autoridad alguna podrá establecer diferencias arbitrarias.”

Por lo anteriormente dicho, el incluir alguna de las propuestas señaladas de
la Concertación y de Renovación Nacional, de limitación al derecho de
sufragio de los chilenos residentes en el exterior, equivaldría a repetir la
frase de la fábula de “Rebelión en la granja” de George Orwel:

“Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros.”

De acuerdo a lo anteriormente señalado:

1.- FEDACH aboga por el derecho a voto pleno en el exterior, en elecciones
presidenciales, para senadores y diputados. En consecuencia, toda persona
que se halle en posesión de la ciudadanía chilena, con independencia del
lugar en que se encuentre, tiene pleno derecho a elegir, a quien o quienes
van a representarla, ante y dentro de la estructura política de la Nación.

2.- La Constitución Política de Chile no distingue entre chilenos que
residen en el país con los que están fuera, simplemente se habla de
ciudadanos (art. 13 de la Constitución); más aún, los extranjeros
avecindados en Chile, por más de 5 años, tienen derecho a sufragio. (art.14
de la Constitución).

3.- Por tener la calidad de ciudadano se tiene automáticamente el derecho a
sufragar. No es facultad del Gobierno y el Parlamento otorgarlo, porque este
derecho ya existe constitucionalmente para los ciudadanos chilenos, por lo
que negarlo u obstaculizar su ejercicio para el Estado Chileno, implica ir
en contra de lo que la Constitución garantiza, y en definitiva destruye las
bases de la institucionalidad de la República.

4.- Proponemos la creación institucional de la Circunscripción Electoral de
Chilenos Residentes en el Exterior, que de acuerdo al Registro de Chilenos
realizada por el Instituto Nacional de Estadística – INE, elija la cantidad
de diputados y senadores al Parlamento que correspondan.

CONSEJO DIRECTIVO DE FEDACh

Buenos Aires, abril de 2007




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