LAGO BAIKAL

LAGO BAIKAL

Por Frank Villagra

Ningún lugar en el mundo de lo que he logrado conocer, me ha causado tanta impresión como el Lago Baikal.

Cada uno de sus componentes influyen en nosotros de una forma irracional. Yo diría que es una zona de un alto nivel electromagnético. Los que creen en esto me entenderán.

Mi primer encuentro con el Baikal fue por el norte. Llegé en tren a la ciudad de Siberobaikalsk. Recuerdo claramente mi llegada a la estación. Corría una brisa fría que me abrazó cariñosamente. Me encaminé hacia el puerto donde me esperaba el yate que me llevaría junto a mis amigos a conocer el Lago Baikal.

Lo primero que me asombró fue ese suave olor, no era como el de nuestro Océano, sino que más suave y placentero, como un delicado olor a colonia. Al subir al yate comencé inmediatamente a sentir como el Baikal influía en mi. Después de cuatro días en tren me sentia muy cansado, cansancio que desapareció como por arte de magia, me sentía tan exitado que en un momento determinado mis amigos me gritaron a coro: "¡¡Frank, basta!!,vamos a dormir."


A la mañana siguiente me levanté muy temprano. El capitán del yate, un ruso muy agradable y conversador, ya estaba de pie y me sorprendió mucho ver como se aseaba. Simplemente lanzaba un balde atado a una soga y se lavaba con el agua del lago, yo también lo hize, el agua no era salada, era agua común y corriente un poco heladita. Después entendería que lavarse con el agua del Baikal es lo mas normal del mundo por estos lados.

Salidas de sol, por supuesto que casi todos han visto una en su vida, y se podría pensar que puede tener de singular una salida de sol en el Baikal?. Pero el que piense así se equivoca rotundamente. Justamente las salidas del sol y no las puestas son las más hermosas en el Baikal. Es una explosión de colores, un grito del cielo, como si el Baikal y el cielo se juntaran para entonar una sobrecogedora canción con todas las impresiones acumuladas en el día anterior. El Baikal y el cielo se fusionan como dos seres vivos mostrando una de las maravillas de la naturaleza. Después de esto se desea continuar viviendo.

La Luna es otro de los elementos con vida propia en el Baikal, se comporta como una pequena niña juguetona, saltando,roja, amarilla, media o llena. Cada día diferente, como una niña caprichosa que cada día pide un vestido nuevo.


En el Lago Baikal existe una especie de pez que solo vive en estas aguas. Es un pescado que llega a medir de 25 a 30 cm., de excelente carne y pocas espinas, se llama "Omul".

En Nizhny Angarsk, que es la ciudad más al Norte por el lado Oeste del Baikal, una mañana lluviosa me encaminé hacia los muelles a preguntar cual de los barcos saldría hacia la otra orilla. Deseaba tomar algunas fotos en el lugar llamado "Elevaciones de Berguzin". Me indicaron uno de los barcos llamado "El Rápido", me dirigí hacia él, encontrandome con un Buryat (oriundo de Buritya, república que se encuentra en la orilla Este del Baikal, etnia de ascendencia Mongola), al que le pregunté por el capitán. El tipo que ya a las diez de la mañana andaba con una gran cantidad de alcohol en el organismo, cosa que me asombró bastabte, aunque estando en Rusia....., no tanto. Me respondió en un tono increiblemente balanceado entre lo brutal y delicado. Que el capitán esta comprando provisiones en el pueblo que vendría más tarde. Que si quiero pasar y esperarlo en el barco?. El día estaba lluvioso así es que después de una pequeña vacilación me decidí a pasar. 


El baikal estaba tranquilo, pasé por la cubierta de dos barcos antes de llegar a "El Rápido" que se encontraba atracado al último de estos. Mi anfitrión me condujo por estrechas escaleras metálicas hacia la parte más baja del barco. Mientras bajaba percibí un riquísimo olor a papas fritas a lo ruso (medio fritas y medio cocidas) y por suerte no me equivoque. Al llegar al último tramo se abrió ante mi un inmenso camarote con una mesa larga en el centro. Mi anfitrión volvió a sorprenderme con el uso de las "tonalidades" entre lo brutal y delicado al decirme: "siéntate, ahora vengo". Apareció a los cinco minutos con una tremenda sarten llena de papas fritas, además puso en la mesa un plato lleno de pepinos cortados toscamente y un plato de pescado, el famoso "Omul". Invitandome a un vaso de coñac, el cual no acepté porque "por costumbre no tomo tan temprano" jaja, se dirigió a mi con unas asombrosas palabras que acabaron por dilucidar cualquier duda que existiera para con él...Gesticulando y mostrandome la mesa me dijo: "¡¡Ejercítate!!, ¡¡Ejercítate!!". Y yo comence a "ejercitarme", ya que esa mañana andaba "herido" de hambre. Al ver que yo no probaba el pescado me dijo: "¡¡Ejercítate!!, éste es nuestro Omul". Yo le respondí que no sabía lo que era eso. Fue ahí cuando me conto que el Omul era un producto alimenticio que solo crecía en el Baikal. Me asombró mucho de que el pesacado estuviere absolutamente crudo !!. Ante mi gesto mi anfitrión, delicadamente me explicó, que el Omul estaba preparado "a lo medio salado" que debería probarlo. Lo hice y comprobé que era un exquisito manjar de carne suave y un poco saladita. Me dejó maravillado la forma en que se comportó este verdadero marino del Baikal. El cual hablando en ruso con un marcado acento mongol y teniendo en su haber más de medio litro de vodka se comportó dignamente. Así conocí el Omul y la hospitalidad Baikaliana.

La Bahía de Arena (Buxta Peschannaya), es una base turística que se encuentra a tres horas en un barco rápido desde la principal ciudad en las cercanías del Baikal en territorio ruso, Irkusk.

Es un lugar paradisíaco, tan pictórico y exótico que de pronto me pareció estar en el set de filmación de la última película de King-Kong. En esta bahía encontré, absolutamente otro tipo de vegetación que en el Norte. Esta bahía esta ubicada en el centro del Baikal, en el Oeste del mismo. Aqui los acantilados para las personas imaginativas constantemente recuerdan caras y monstruos marinos.


El bosque no es espeso y el pasto es suave como si se caminara por una alfombra. La floresta aquí es simplemente fascinante. Me alimentaba mayoritariamente de semillas de piñón de cedro, este año hubo muchas. Gracias a esto entendí al fin el significado de la palabra (chelkat): romper la semilla con los dientes e ingerir lo que contiene en su interior. A pesar de haber vivido mas de diez años en Rusia nunca había podido entender esa definición. En Chile, por lo menos en la capital no existe ese tipo de producto que necesite ser partido con los dientes!!. Esto para mi fue un agradable descubrimiento, ya que al partir estas semillas con los dientes, no solo calmaba mi hambre, sino que también mis nervios. El acto de "chelkat" tranquiliza.


Un día en la mañana, el buro de turismo de la base organizó un viaje a otra bahía que se encontraba a treinta minutos en barco. A las once de la mañana el barco soltó amarras y partimos junto a otros turistas, en su gran mayoría rusos, al encuentro de "nuevas tierras". Cuando pasamos uno de los frecuentes cabos que se asoman al Baikal, se abrió ante nosotros el panorama impresionante de una hermosa playa de arena blanca. Esta vez era como estar en una de esas ultra exóticas playas de las películas de James Bond.

No existe ningún lugar en el mundo donde se puedan recolectar dos baldes de toda clase de champiñones comestibles en quince minutos. No existe otro pedazo de tierra como este en el mundo. Podriamos haber recolectado mucho más, pero ya no habia donde colocarlos. Para que les cuento la media cena de esa noche...en sopas, fritos, hervidos y no había manera de tragarse tanto champiñón !!. Este pedazo de tierra se llama "Sin Nombre ".


Imagínense Uds. a un maestro de música que cada año vive por espacio de dos meses, solo. Unicamente acompañado por su inseparable acordeón, en esta bahía "Sin Nombre", parece algo tétrico, pero no lo es. Les presento a Nikolay Ivanovish, maestro de la escuela de música de Irkusk.

Este maravilloso y verdadero hombre ruso, cantó lindas canciones con el acordeón, ante las cuales sucumbimos casi todos y comenzamos a bailar. Para almorzar nos sirvió Omul con papas cocidas, papas de su propia cosecha en esta bahía. Cada año en verano, el arriva a esta playa con su fiel instrumento y vive solo, rodeado por este inmenso organismo viviente llamado Baikal.


Les contare mi primer baño en el Baikal: Era un día muy caluroso, el Baikal era un verdadero "plato de sopa", ni una sola ola, nada de viento. Caminaba por una largísima playa de piedras en el Noreste del Lago, cerca de la ciudad de Siberobaikalsk. Ya era como medio día y desde muy temprano en la mañana andaba, sin parar, sacando fotos sintiendome ya un poco cansado. En ese momento me encontré con un grupo de geólogos de Irkusk que estaban trabajando en esa playa y entablamos una amena conversación que aproveché para pedirles que me cuidaran las cámaras mientras me bañaba. Me encaminé hacia el Baikal y poco a poco fui penetrando en el y fue como si mi cuerpo se energetizara, fue algo realmente mágico!!, que me sucedía cada vez que me bañaba en las aguas del Baikal. Además el cambio de temperatura al estar el agua siempre más baja que la temperatura ambiental crea una sensación muy reconfortante. En un momento de mi sensacional baño, grité a los muchachos: Si pudiera beber esta agua...que sed!!. Ellos a coro me contestaron que bebiera el agua del Baikal, cosa que comencé a hacer ávidamente, saciando mi sed con esta suave y bendecida agua. La pureza de las aguas en todo el Baikal es tal, que a veces te permite ver hasta 12 metros de profundidad, cuando el lago esta tranquilo.


"Sendero Lunar",así se llamaba una hermosa canción romántica que cantaban mucho en Centro América. Justamente por un precioso sendero formado por una enorme luna llena que se abría paso entre la copa de los árboles, mostrandome el camino hacia el lugar donde se encendería la gran fogata de la amistad, caminaba esa noche. Era una inmensa fogata con dos pedazos de troncos en el medio. Esa noche cocinaban sopa de champiñones con papas y acompañados de guitarras cantaban canciones típicas rusas. Fue una noche inolvidable: Alrededor de la fogata se encontraban personas de diferentes edades desde niños de diez años hasta personas ya de edad avanzada. Se creo un sentimiento de solidaridad y bondad que yo hacia mucho tiempo no sentia. Yo era el único extranjero entre estos maravillosos rusos y tomé la guitarra y canté con toda mi alma miechica !!!, no solamente a ellos, sino que también al Baikal en agradecimiento por esta hermosa noche. Esa noche aprendí a cantar el himno del Baikal la canción "Santo Baikal", canción que en los días posteriores fue cantada por mi a todo pulmón parado en los altos acantilados a la orilla del lago en la Bahía de Arena. Si me hubieran visto mis amigos, con certeza habrían afirmado que me había vuelto loco. Pero cantar asi esa canción fue un goce inigualable!!.


Las condiciones climáticas en el Baikal cambian con una rapidez inesperada. Es asombroso ver como un día despejado en cuestión de quince minutos se puede convertir en un día nublado y tormentoso. Cambia absolutamente todo: Se levantan unas tremendas olas, sobretodo en el centro del Lago, por lo que navegar en malos tiempos se hace muy peligroso. Pero aun así es impactantemente bello. Por lo general en la naturaleza los procesos climáticos se suceden con tanta lentitud que no se notan. Aqui por el contario, los cambios son tan salvajes, tan organicos y veloces que todo sucede ante tus ojos, sin ninguna hipocresía.

Nunca olvidare un hermosa noche romántica pasada junto al Baikal, bajo una tormenta en formación: Sonaban los truenos, trazaban los rayos y soplaba un viento cálido y enternecedor, en esto se sentía algo trascendental. Algo en mi interior me decía que esto no sucedía simplemente porque si, con esto el Baikal me quiso mostrar que él también se alegraba como yo, que el sentía lo que yo sentía!!, fue una increible fusión de sentimientos!!!.

Baikal...te amo !!!


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