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España: Es preciso poner fin a la tortura y otros malos tratos a manos de la policía



Comunicado de prensa
14 Noviembre 2007
 
 
Para mas información, pónganse en contacto con la oficina de prensa de Amnistía Internacional en Santiago de Chile, al Tel 02-235-5945  info@amnistia.cl 

 
 
España: Es preciso poner fin a la tortura y otros malos tratos a manos de la policía 
 
El caso de Juan Daniel Pintos Garrido, Alex Cisterna Amestica y Rodrigo Lanza Huidobro, presos en Barcelona

Los actos de tortura y otros malos tratos cometidos por agentes de policía en España no son hechos aislados, ha manifestado Amnistía Internacional. La falta de medidas de los sucesivos gobiernos españoles para tratar el problema está exacerbando un clima de impunidad que fomenta la aparición de nuevos casos de maltrato, ha advertido la organización de derechos humanos. 



"Las autoridades españolas deben dejar de negar la existencia de tortura y otros malos tratos a manos de agentes de policía –ha señalado Rachel Taylor, investigadora de Amnistía Internacional sobre España–. La falta de voluntad política para abordar el problema ha dado lugar a nuevas violaciones de derechos humanos.”

En el informe “España: Sal en la herida: La impunidad efectiva de agentes de policía en casos de tortura y otros malos tratos”, Amnistía Internacional pone de relieve casos de personas que han recibido golpes, patadas, puñetazos e insultos de agentes de policía, incluso estando esposadas y tanto en la calle como bajo custodia policial.

En sus denuncias, algunas de estas personas aseguran que los agentes las amenazaron con una pistola o un cuchillo, las azotaron en las plantas de los pies y las amenazaron de muerte. En uno de los casos, los policías dijeron al detenido que si no cooperaba violarían a su novia. En otro, la víctima estuvo varias semanas sin oír por un oído a causa de los golpes que los agentes le habían propinado en la cabeza.

Las investigaciones realizadas por Amnistía Internacional indican que los casos documentados en este informe no son hechos aislados, sino ejemplos de deficiencias estructurales que afectan a todos los aspectos de la prevención, investigación y castigo de la tortura y otros malos tratos.

En muchos casos, las víctimas de malos tratos y tortura a manos de la policía no reciben justicia. Con frecuencia, las decisiones judiciales dan más crédito al testimonio de la policía que al de las víctimas, y éstas pueden acabar en prisión, con su vida personal y profesional arruinada.

"Los agentes de policía se toman a menudo la justicia por su mano, mientras las autoridades hacen la vista gorda ante los procedimientos que utilizan incumpliendo claramente las obligaciones jurídicas internacionales contraídas por España", ha manifestado Rachel Taylor.

"Es posible que la tortura no sea una práctica habitual, pero, a pesar de los compromisos contraídos por España en virtud del derecho internacional, no se le pone freno."



El caso de Juan Daniel Pintos Garrido, Alex Cisterna Amestica y Rodrigo Lanza Huidobro (Extracto del Informe) 

Juan Daniel Pintos Garrido, Alex Cisterna Amestica y Rodrigo Lanza Huidobro fueron detenidos el 4 de febrero de 2006 después de que un agente de la policía local (Guardia Urbana) resultara gravemente herido en circunstancias controvertidas en el exterior de un edificio de Barcelona donde se celebraba una fiesta. Los tres niegan toda implicación en el incidente y han afirmado también que fueron sometidos a graves malos tratos físicos en el momento de la detención y mientras estuvieron detenidos en la comisaría de policía. Continúan actualmente en prisión provisional en espera de juicio por los cargos de atentado contra agentes de la autoridad e intento de homicidio. En sus denuncias de malos tratos presentadas ante el juzgado de instrucción, los detenidos afirmaban lo siguiente: 

En la madrugada del 4 de febrero de 2006, Juan Pintos, Alex Cisterna y Rodrigo Lanza regresaban caminando a casa después de pasar la noche con unos amigos. Hacia las seis de la mañana llegaron a la calle de Sant Pere Més Baix, donde ya estaban varios agentes de la policía local y otras personas. Rodrigo Lanza afirma que, mientras hablaba con uno de los agentes de la policía local para averiguar si podía cruzar para llegar al metro, un segundo agente de la policía local lo golpeó en la cabeza y en las costillas, dejándolo aturdido. En ese momento los agentes policiales comenzaron a cargar contra el grupo congregado y Rodrigo Lanza vio que la policía golpeaba con porras a varias personas. Corrió una corta distancia y cayó al suelo, donde otro agente de la policía local lo agarró, lo golpeó, lo esposó y lo llevó a un vehículo policial.

Después de tropezar y caerse cuando huía de la carga policial, Juan Pintos fue levantado por un agente de policía que lo golpeó en el hombro y en la cabeza con una porra y comenzó a arrastrarlo calle abajo tirándole de la chaqueta y luego lo empujó contra una pared y lo esposó. El agente comenzó entonces a tirar a Juan Pintos de los cabellos, arrancándole algunos. Dejaron a Juan Pintos sentado en el suelo con las manos esposadas a la espalda.

Varios agentes lo golpearon con porras mientras uno le daba pisotones en las manos y otro le pateaba el lado derecho de la cara. Después un agente de policía vestido de civil lo metió a empujones en una furgoneta policial.

Alex Cisterna afirmó que varios agentes lo golpearon en la cara, el estómago, la cadera, las piernas y los brazos cuando él también intentó marcharse. Luego lo esposaron y lo arrastraron por el suelo, y después lo levantaron tirándole del cabello y lo arrojaron al vehículo policial en el que se hallaba Rodrigo Lanza. Alex Cisterna y Rodrigo Lanza fueron trasladados un poco después a la furgoneta donde estaba detenido Juan Pintos. Junto con otros detenidos, los llevaron a la comisaría de la fuerza de policía local del distrito de Ciutat Vella, Barcelona. Durante el trayecto, los agentes que los custodiaban en la furgoneta los amenazaron e insultaron y les dijeron que los matarían si algo le sucedía al agente de la policía local herido.

Al llegar a la comisaría, metieron a los detenidos en celdas separadas, solos. Un agente golpeó en repetidas ocasiones a Alex Cisterna en la cadera mientras le preguntaba: "¿Te duele?". Un agente de la policía local propinó a Rodrigo Lanza tres puñetazos en la cara, que le causaron lesiones en la nariz y lo hicieron caer al suelo. El agente gritó: "Mi compañero está en coma. Si la palma tú vas a ser el siguiente, hijo de puta". El mismo agente lo golpeó con su porra en las piernas, los brazos y la espalda, le escupió y le retorció un brazo.

Llegó un médico para examinar a los detenidos y recomendó que recibieran tratamiento hospitalario. Durante el traslado al hospital, los agentes que los acompañaban profirieron insultos racistas relacionados con el origen sudamericano de los detenidos y los amenazaron con infligirles nuevos malos tratos si hablaban a los médicos de la causa de sus lesiones. Los agentes estuvieron presentes durante el examen médico, y ninguno de los detenidos habló al doctor que los reconoció de los malos tratos a los que habían sido sometidos por la policía. A Rodrigo Lanza tuvieron que aplicarle puntos de sutura en la cabeza. A Juan Pintos le escayolaron un brazo. En un momento en que el médico estaba ausente, uno de los agentes le dio un apretón en la mano herida y le retorció el dedo mientras se reía de él. Otro agente tomó con su teléfono móvil una fotografía de Juan Pintos y le dijo que lo mataría si volvía a verlo.

Después de ser examinados en el hospital, los detenidos fueron llevados de nuevo a la comisaría de la policía local; a continuación los trasladaron a la comisaría de la fuerza de policía autónoma (Mossos d’Esquadra) del distrito de Sants-Montjuïc, donde los ingresaron en celdas individuales. Antes de ser trasladados desde la comisaría de policía, uno de los agentes esposó con fuerza a Alex Cisterna por la muñeca vendada y le dijo: "¿Te duele, sudaca hijo de puta?".(46) Otro agente de policía lo golpeó en la pierna. En la segunda comisaría de policía, llevaron a Rodrigo Lanza para tomarle las huellas dactilares y a continuación a otra dependencia donde lo obligaron a desvestirse hasta quedar en ropa interior y lo fotografiaron en presencia de tres agentes. Según el testimonio de Rodrigo Lanza, uno de los agentes le pegó una bofetada que le hizo caer al suelo después de preguntarle si sabía por qué lo habían detenido.

Mientras lo estrangulaba parcialmente con una mano, el agente le puso una rodilla sobre el pecho y le preguntó: "¿Te duele?". A Juan Pintos también lo obligaron a desnudarse y un agente de policía que llevaba el rostro cubierto con una capucha lo fotografió.

Unos agentes de policía llevaron a Alex Cisterna a una celda y le propinaron puñetazos que lo derribaron al suelo y lo hicieron sangrar por la boca y la nariz.

Uno de los agentes le pegó una patada en el estómago que le cortó la respiración. Después lo levantaron tirándole del cabello y lo llevaron a que se lavase la cara. Cuando intentó beber agua lo golpearon en la cabeza y le dijeron: "No te hemos dicho que bebas agua" y "eres un sudamericano y todos los sudacas sois mierda". Más tarde dos agentes de policía lo llevaron a tomarle las huellas dactilares y luego lo devolvieron a la celda en la que había estado antes, donde de nuevo le propinaron golpes y patadas. Se rieron y le dijeron: "Si os matamos no le importará a nadie porque sois unos sudacas de mierda".

Después lo llevaron de nuevo a que se lavase la cara y lo volvieron a encerrar en su celda.

Amnistía Internacional fue informada de que Juan Pintos, Alex Cisterna y Rodrigo Lanza comparecieron el 6 de febrero en el juzgado de instrucción, donde se ordenó su ingreso en prisión provisional procesados por intento de homicidio. Los tres hombres presentaron sendas denuncias por malos tratos contra la policía. Sus familiares y abogados afirman que la juez de instrucción (que instruye las diligencias de los cargos contra Juan Pintos, Alex Cisterna y Rodrigo Lanza y también sus denuncias por malos tratos contra la policía) ha hecho comentarios que demuestran una actitud parcial en los procedimientos en favor de los agentes de policía implicados. Los detenidos sostienen que la juez informó a sus abogados de que consideraría sospechosas (en relación con el agente de policía herido) a todas las personas que estaban en el lugar de los hechos y que no fueran agentes de policía y, en consecuencia, las víctimas no han podido presentar a ningún testigo que estuviera presente en el momento de su detención.

Aunque los denunciantes presentaron las denuncias de malos tratos al mismo tiempo que se formularon los cargos en su contra en relación con las lesiones sufridas por el agente de policía, en el mismo juzgado de instrucción y bajo el control de la misma juez, la celeridad con que se ha investigado cada caso presenta grandes diferencias. La fase de instrucción del caso de intento de homicidio concluyó en junio de 2006, y en septiembre de 2007 el caso estaba en espera de juicio. En cambio, no se citó a nadie a declarar como testigo sobre las denuncias de malos tratos hasta enero de 2007 (a pesar de que las mismas personas habían comparecido ya ante el tribunal para declarar en el caso del intento de homicidio).

La juez de instrucción no solicitó información a las fuerzas policiales implicadas –por ejemplo, la lista de turnos de los agentes que estaban de servicio en el momento de la detención de los denunciantes– hasta el 12 de marzo de 2007, más de un año después de los hechos. Representantes de la unidad de asuntos internos de los Mossos d’Esquadra dijeron a una delegación de Amnistía Internacional en junio de 2007 que no se había abierto ninguna investigación interna sobre el incidente.

Los abogados de los denunciantes solicitaron a la juez que organizase una rueda de reconocimiento para identificar a los agentes presuntamente responsables de los malos tratos. La defensa y el fiscal se opusieron a esta petición. No fue hasta el 18 de julio de 2007 (casi 18 meses después del incidente) cuando la juez ordenó que Rodrigo Lanza examinara una hoja de papel fotocopiada, de tamaño A4, con 20 fotografías de agentes de policía, de pequeño formato, antiguas y en blanco y negro, y le dijo que identificara a los agentes responsables de los malos tratos que había sufrido, incluido un agente que lo había golpeado desde atrás. Con posterioridad, la juez de instrucción ordenó el sobreseimiento libre y archivo de las tres denuncias de malos tratos a finales de julio. Los denunciantes han recurrido. Sus familiares han informado asimismo a Amnistía Internacional de que ponen en duda la imparcialidad de la juez y temen que el juicio sea injusto.

Amnistía Internacional ha determinado diversos factores que contribuyen a mantener en España la impunidad efectiva de los malos tratos a manos de funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, a saber:

• Obstáculos a la presentación de denuncias.
• Falta de investigaciones independientes, inmediatas e imparciales o ausencia absoluta de de investigación.
• Informes médicos incompletos o inexactos.
• Intimidaciones de la policía a los denunciantes.
• Falta de medidas para imponer las debidas sanciones, o causas judiciales que acaban en absolución por no haberse identificado a los agentes responsables.

"Mientras el gobierno no tome medidas efectivas para investigar las denuncias y llevar ante la justicia a los responsables de tortura y otros malos tratos, los agentes de policía estarán por encima de ley y seguirá extendiéndose el clima de impunidad” ha afirmado Rachel Taylor.

Amnistía Internacional pide a las autoridades españolas que adopten diversas medidas legislativas, judiciales y administrativas para prevenir la tortura y otros malos tratos. Asimismo, la organización recomienda a las autoridades que garanticen que se abre con prontitud una investigación independiente, imparcial y efectiva si hay razones para creer que se han infligido tortura y malos tratos. Además, se pide a las autoridades que garanticen que se lleva a las personas responsables de tales violaciones de derechos humanos ante la justicia para que sean sometidas a un juicio justo y que se proporciona a las víctimas un recurso efectivo, que incluya reparación.

Ver el informe completo en:
web.amnesty.org/library/Index/ESLEUR410062007?open&of=ESL-ESP

Equipo de Comunicaciones
Amnistía Internacional - Chile
www.amnistia.cl
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